“The most widespread and fatal of all acute diseases, pneumonia, is now Captain of the Men of Death.”
Sir William Osler
Pocas expresiones de sabiduría, popular o no, son más recurrentes y poderosas que el aforismo. Una frase corta, de alto valor simbólico, que permite transmitir en esencia valores abstractos de manera conmovedora y efectiva. Al aforismo se le pueden dar muchos nombres dependiendo del contenido, empezando por el refrán (popular), proverbio (filosófico y religioso), aforismo (múltiples campos del conocimiento) y de forma más moderna y contemporánea,
tuit o trino (puro desparche).
Uno de los libros más impactantes en el surgimiento de la Medicina técnica fue precisamente
Aforismos, atribuidos a Hipócrates, muchos de los cuales siguen siendo citados. Pero el gran aforista médico de nuestros tiempos, es decir, dos siglos para acá, es
Sir William Osler. A este hombre se le considera, y no en vano, el padre de la medicina interna moderna y muchos de sus aforismos siguen repitiéndose en las facultades de medicina, en los hospitales y en los blogs, como este. Y lo traemos a colación porque uno de ellos, elegido como epígrafe, nos recuerda que la neumonía, pese a la terapia antibiótica sigue siendo la primera de las causas de muerte de naturaleza infecciosa, y con el advenimiento de la resistencia bacteriana (de la que hablamos
aquí) tiene cada vez más retos que resolver.
La expresión de Osler hace referencia a que la neumonía está tomando el lugar de la
tuberculosis, que era hasta ese entonces el Capitán de los hombres de la muerte (frase derivada de un poema de John Bunyan, llamado de The Life and Death of Mr. Badman, en donde se le llama a la tuberculosis el Capitán Consunción, “Captain Consumption, with all his men of death” más detallado
aquí). Sobre la neumonía se han hecho muchos tipos de avances desde el diagnóstico mediante el advenimiento de la roentgenografía, el uso de terapia antibiótica que permitió cambiar la mortalidad, el desarrollo del tubo de toracostomía que permitió manejar una de sus temidas complicaciones, como es el empiema, el reconocimiento microbiológico de los gérmenes intracelulares, durante mucho tiempo llamadas neumonías atípicas, y el desarrollo de estrategias de monoterapia vs combinación (como el CAP START, descrito
aquí), pero quizá en la prevención era donde teníamos más problemas.