Las
infecciones de piel y tejidos blandos comprenden (desde el exterior a el
interior de la anatomía dermatológica): impétigo, foliculitis, carbunclos, celulitis
± absceso de piel y fascitis necrotizante, entre
otras. De lejos, las formas no complicadas de celulitis y abscesos de piel
figuran entre las más comunes siendo un motivo frecuente de consulta, tanto en
la atención ambulatoria como en servicios de urgencias. En algunas latitudes,
las infecciones no complicadas de piel y tejidos blandos superan a la infección
urinaria y la neumonía como la principal causa de consulta de tipo infeccioso.
El manejo definitivo de abscesos de piel
ha sido categóricamente definido como de manejo de quirúrgico—es decir lo que
llamaremos aquí I&D: Incisión y Drenaje. Lo anterior basado
en recomendación de expertos (y de lógica pensaría también), naturalmente un absceso
requiere, en lo posible I&D. Este método puede ser realizado por cualquier médico en áreas donde existan condiciones para acceso de equipo quirúrgico
básico y requiere en determinadas circunstancias, ayuda de anestésico local. La
administración de antibiótico posterior al I&D para el manejo de abscesos
de piel ha sido una recomendación controvertida. Estudios clínicos que
involucraron un numero menor de pacientes han fallado hasta ahora en demostrar
un beneficio clínico en pacientes sometidos a terapia antibióticas cortas (de 5
a 7 días) después de I&D (1,2).