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martes, 1 de septiembre de 2015

Cuidado primario del paciente HSH, ¿tarea del médico general o quizás del infectólogo?

El paciente HSH (sigla de Hombre que tiene Sexo con Hombres), —algunos en esta población se definen abiertamente como gays u homosexuales, otros no, —representa diversos retos desde el punto de vista del cuidado primario.

Esta población ha sido desproporcionadamente golpeada por la epidemia del VIH. La tasa de infección anual por VIH se ha incrementado por 12 % desde 2009 a 2013, con 31.000 nuevos casos anuales en EE.UU. En zonas urbanas de Colombia, la población HSH es mayoría en los programas institucionales de VIH-SIDA. Sin embargo, la población HSH demanda cuidados de la salud que corresponden al médico de cuidado primario (médico general en nuestro entorno, y en pocos programas es el médico familiar) que van más allá de la efectiva prevención de la infección por VIH.

Más allá de creer que este es un problema exclusivo de medicina general — además de que el cuidado primario pocas veces funciona en nuestro medio—he aquí una oportunidad estupenda para la intervención del infectólogo. ¿Acaso el paciente HSH, VIH negativo, con alto riesgo de infección VIH no se beneficiaría de una visita preventiva del infectólogo  una o dos veces al año? De seguro sería costo efectivo. En la más reciente edición del NEJM, ha sido publicado una guía práctica para el cuidado primario del paciente HSH.

jueves, 27 de agosto de 2015

En co-infección VIH-Hepatitis C, por fin se ve la luz al final del túnel.

La co-infección VIH-Hepatitis C, es una situación relativamente frecuente (2 a 20% dependiendo del país) y constituye un gran reto para el médico tratante tanto por la complejidad de su evolución como por las dificultades en su tratamiento.   En este grupo de pacientes la progresión a enfermedad crónica, cirrosis, falla hepática  y hepatocarcinoma se presenta de una manera más rápida, independientemente del control que se tenga desde el punto de vista inmunológico y virológico del VIH.(1)

La prevalencia de la co-infección en nuestro país es desconocida. Un estudio realizado en un centro de referencia de patologías hepáticas en Medellín  documentó una prevalencia del  7.39%. El genotipo identificado con mayor frecuencia en el país es el 1, el cual tiene una menor respuesta a los tratamientos con interferón (2).
El  tratamiento para la hepatitis C ha evolucionado en los últimos años con  la introducción de los inhibidores de proteasa, los cuales han aumentado las tasas de éxito terapéutico y reducido el tiempo de los tratamientos. Desafortunadamente estos tratamientos requieren de la administración conjunta de interferón y ribavirina, los cuales presentan efectos adversos importantes como hipotiroidismo, anemia hemolítica, citopenias, mialgias entre otros. El uso de terapia con inhibidores de proteasa (boceprevir y telaprevir) en pacientes con infección por VIH no fue aprobado por la FDA por pocos datos sobre la seguridad y eficacia en esta población (1,2).