La
Criptococcosis meníngea (CM) , especialmente en la población VIH, aún conduce a
alta morbilidad y mortalidad. A pesar de un enorme progreso en métodos
diagnósticos mas rápidos (Antígeno para Criptococo en Sangre y liquido-cefalorraquídeo:
LCR) y disponibilidad de antifúngicos efectivos, la mortalidad a 3 meses en
meningitis aguda por Criptococcus en el huésped VIH, se acerca a 20%, y sin
tratamiento, la CM es virtualmente fatal (100%). Aunque el acceso temprano a terapia
antiretroviral altamente efectiva (HAART por sus siglas en ingles) ha
disminuido la incidencia de CM, esta complicación infecciosa persiste con una alta
tasa de mortalidad y complicaciones en áreas geográficas con limitado acceso al
cuidado del huésped VIH[1].
El tratamiento de la meningitis por Criptococcus descansa sobre 4-pilares fundamentales: 1) Rápida instauración de terapia antifúngica. 2) Manejo oportuno de la hipertensión endocraneana (la causa mas frecuente de muerte en esta población) 3) Manejo de otras complicaciones neurológicas (e.g. hidrocefalia) y 4) comienzo oportuno de terapia HAART asociado a monitoreo cercano de signos de Síndrome Inflamatorio de Reconstitución Inmunológica (SIRI).
Las combinaciones de antifúngicos empleados para el manejo de CM distan mucho de ser perfectas. Anfotericina B (en su forma Deoxicolato o liposomal) en combinación con 5-Fluocitosina es el régimen mas usado en países desarrollados (países con baja incidencia y experiencia limitada en el manejo de CM) en contraste, la combinación Anfotericina B y dosis altas de Fluconazol IV es la combinación mas extensamente usada en África sub-sahariana y en áreas de alta prevalencia de VIH.
Aun con
monitoreo clínico y paraclínico estricto, el uso de anfotericina B esta
asociado a falla renal aguda, desordenes electrolíticos y reacciones asociadas
con su infusión intravenosa. Además, la pobre penetración de
Anfotericina B a SNC ha cuestionado su efectividad clínica en la fase de
inducción de tratamiento; Fluconazol que goza de gran penetración a SNC, es un
agente fungistático, limitando así su uso como monoterapia.